Ordenanzas de “uso personal”
Las mayorías absolutas no son buenas, una muestra de ello es lo que ocurre en el Concejo Deliberante de General Roca, donde en cada sesión se encargan de tirarle flores a cada una de las medidas impulsadas desde el Ejecutivo Municipal y olvidan algunas cuestiones que no se están cumpliendo a pesar que están establecidas en la Carta Orgánica y en otras normativas vigentes.
Entre los incumplimientos permanentes se encuentra el deber de garantizar el libre acceso a la información pública, cuestión que a diario se esfuerzan por dificultar los propios funcionarios del Poder Ejecutivo y casi la totalidad de los concejales del bloque único oficialista.
En los primeros días de febrero el corresponsal de esta agencia solicitó una copia del presupuesto municipal, ante la falta de respuestas se insistió en el pedido formalmente por escrito a través de mesa de entrada. Casi cuatro meses llegó la respuesta, en un “resumen” de cinco hojas, ante la negativa de recibir esa recortada e incompleta información y la insistencia en recibir íntegramente el texto y anexos de la ordenanza fundamental del funcionamiento municipal, llamativamente en vez de dar respuesta a los pedidos se resolvió por “archivar” el mismo.
Esta situación se repite en el Concejo Deliberante donde por directivas del secretario administrativo Daniel Abraham los concejales tienen orden de no entregar copias de los proyectos de ordenanza, bajo el argumento de evitar hacer públicas discrepancias del oficialismo en diferentes temas. Pero la orden no acaba ahí, se extiende incluso a los proyectos que son aprobados en cada una de las sesiones, algo ridículo desde todo punto de vista.
Llamativo resulta también ver como los secretarios de los bloques se esfuerzan en que se cumplan las órdenes de Daniel “el Travieso”, atajando a los periodistas que se acercan a pedirles copias de las ordenanzas a los concejales, indicando que recién se podrá acceder a las mismas cuando se publiquen en el Boletín Oficial Municipal -que ocurre entre 15 y 30 días después-, algo llamativo y que parece definir al Deliberante como otra dependencia del Ejecutivo, obviando algo básico, simple y claro como es la división de poderes.
Incluso el mismo Luis Di Giacomo, presidente del Concejo, (que además ejerce como psiquiatra en forma particular) aplica este criterio, aunque de un modo más selectivo.
Un periodista planteó las dificultades para obtener el texto de las ordenanzas al propio Di Giacomo, pero este prefirió hacerse bien el distraído y ante la solicitud de copias de las ordenanzas aprobadas -que estaban a la vista sobre su escritorio- respondió con un escueto “en este momento no, son para uso personal”.



