Defensora hiperactiva
Nadina Díaz, al igual que su antecesora en la Defensoría del Pueblo, además de abogada, es escribana y también reginense. Del mismo modo que a Ana Piccinini está interesada en la profesión de “dar fe” y no pierde oportunidad para perfeccionarse, quizás pensando que en algún momento pueda “retener” algún registro como sucedió en épocas pasadas con la ex defensora.
Quizas por esto Nadina participó la semana pasada de un curso en Viedma para los escribanos de la zona atlántica, demostrando su interés por mantenerse actualizada y relegando por algunas horas sus funciones propias.
¿Marketing o Lobby? Preguntaron otros profesionales que estudiaron muy bien la participación de la bella profesional, ya que supieron describir con lujo de detalles su vestimenta y cuando llegaba tarde a las clases y cuando se retiraba antes.
Mientras tanto siguen los comentarios sobre el distanciamiento en la relación con la defensora Adjunta, Adriana Santagati.
Incluso Díaz fue muy clara en un reportaje radial: la defensora es la que decide y resuelve, los demás son colaboradores, incluida la adjunta.
A pesar de todo, se las vio juntas – aunque a mucha distancia – en el reciente acto oficial de la visita de Garre, donde ambas quedaron de pié en el Salón Gris que estaba colmado de funcionarios.
Los caballeros brillaron por su ausencia, porque nadie les cedió su asiento.



