A sangre fría

(Por Ignacio Fidanza*). – La desviación autoritaria de Milei se chocó contra la pared del Senado, que ejecutó a sus dos candidatos para la Corte, en una decisión de profundidad histórica.
Era un gobierno débil que eligió el riesgoso camino de llevarse todo puesto para parecer fuerte. Ahora es un gobierno débil que parece débil. En lugar de buscar los consensos que ampliaran su base política, Milei sucumbió a los delirantes consejos de Santiago Caputo y los enconos personales de su hermana.
Trasladó primero a la política y luego al plano institucional la idea maximalista de la motosierra, un vamos por todo libertario con muy poco apego liberal por las libertades civiles y el sistema republicano. Pero su mayor error fue romper con Macri, que los salvó demasiadas veces de un desenlace como el de este jueves.
El riesgo estaba a la vista de todos. Sólo faltaba que Macri acordara de manera tácita o explícita con Cristina para que Milei perdiera el control del Congreso. Lo corrieron durante un año y medio con el cuco del kirchnerismo, hasta que le armaron lista en la Ciudad y ya no tuvo nada para perder. Un Adorni por dos jueces de la Corte, no parece el mejor negocio.
Cristina impuso su línea: Hay que voltear a los dos jueces -incluido el amigo Lijo- para ocasionarle un daño político a Milei en su peor momento. Necesitaba además dar un golpe de poder que retumbara el la Corte Suprema, que tiene que analizar su condena. Macri, que no tiene entre sus defectos la falta de sangre fría, le dio el tiro del final: cuando el quórum pendía de un hilo ordenó a sus senadores que acompañen al peronismo. Y ya está.
Milei se jactaba en entrevistas que a él no le interesaba la política que de eso se ocupaban su hermana y Santiago, porque claro, él estaba para cosas más importantes como la economía. Nunca entendió que su cargo es político. Y como dice un refrán vasco: «Si no haces política, te la hacen». Este martes LPO reveló que el jefe de bloque radical, Eduardo Vischi, fue a la Casa Rosada a pedirles que retiren los pliegos para evitarle una derrota al Presidente. No lo escucharon. Karina y Santiago chocaron el gobierno por su odio personal a Macri. Punto.
Ahora Milei va a tener problemas políticos y económicos. Le tocará aprender por la vía dura que la economía se subordina a la política y no al revés. Le bastaría mirar el desastre en la economía global que están generando las convicciones políticas de su admirado Trump, para darse cuenta.
La estupidez de los trolls, Palaviccini, exactamente lo que vote, todo ocurre según lo planeado, lo domó, el Chad y toda esa jerga de adolescente con exceso de pantallas, no es mas que eso: una estupidez. Yendo a lo que importa, Milei como presidente entregó equilibrio fiscal y una baja de la inflación a cambio de fijar el dólar, que es una receta conocida que suele terminar mal. Y no mucho más.
No es el mejor gobierno de la historia ni de cerca. Frondizi, por citar un caso, le pasa el trapo de manera apabullante: bajó la inflación y el gasto, pero también industrializó el país, desarrolló el petróleo y construyó 20 mil kilómetros de rutas, mientras hacía un equilibrio imposible entre Perón, los militares y buena parte de su partido.
Cómo sigue un Presidente que el Senado humilló? Depende de él. En un gobierno normal, Santiago Caputo, responsable de la fallida operación, ya estaría afuera. Pero el precipitado comunicado que sacó la Presidencia, no presagia nada bueno. Negación y más delirio autoritario. Mala combinación cuando hace falta templanza para asimilar el golpe.
Y como los problemas en la Argentina nunca vienen solos, esto le ocurre en el punto crítico de una negociación con el FMI a la que llega con el agua al cuello y con la campaña electoral lanzada.
Mauricio Claver Carone, el funcionario más importante de Trump para América Latina acaba de echar sal en la herida: conminó a Milei a romper con la asistencia financiera de China si quiere contar con la ayuda de Estados Unidos en el FMI. De los 25 mil millones de reservas brutas que tiene la Argentina, 17 mil millones son de China. El FMI en el mejor de los casos promete enviar 20 mil millones, de los cuales 14 mil millones vuelven al organismo para repago de vencimientos. No hay que ser un genio de la economía para entender la gravedad de lo que dijo el ex presidente del BID.
La palabra que anda dando vueltas se llama devaluación, no de jodidos ni golpistas, sino porque no hay dólares. Una palabra que le cae al Gobierno en un muy mal momento porque la inflación está repuntando, aunque haya emisión cero, ponele.
A mediados del año pasado pudo hacer una devaluación compensada del 10% y avanzar hacia un régimen cambiario más flexible, pero se engolosinó con la estabilidad fácil del dólar planchado. Nada nuevo, el mismo populismo cambiario que cultivaron Cristina, Macri y Massa, hasta que ya no se pudo.
Milei dilapidó su momento dorado en auto celebraciones desbordadas. Le faltó esa percepción de riesgo que separa al político experimentado de aquel que tuvo un golpe de suerte. La Argentina es una máquina perfecta de destrucción de sus líderes, tendencia que se agravó con el malestar de su larga decadencia.
Ahora, es posible que Milei ingrese en la tortuosa normalización de los últimos gobiernos: aguantar, aguantar, aguantar.
*Fundador y director de La Política Online. Periodista de profesión, estudió Cine, Ciencias de la Comunicación y es abogado egresado de la UBA.